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Monte Igueldo

El Monte Igueldo es una amplia zona geográfica situada al oeste del casco urbano de San Sebastián, entre la playa de Ondarreta y el pueblo de Orio. El área de Igueldo es un gran parque natural de 6,2 kilómetros cuadrados, con muy escasa población.

Limita al norte con el mar y su litoral rocoso ofrece posibilidades para la pesca y la práctica de deportes acuáticos.

Dentro del área se encuentra el Parque de Atracciones de Monte Igueldo, multitud de restaurantes, hoteles, varios camping, salas de fiesta, el Observatorio Metereológico. Desde la cumbre se divisa la ciudad de San Sebastián.

Atalaya privilegiada que, desde el extremo oeste de la bahía de La Concha, abarcando desde el cabo de Matxitxako hasta las landas francesas, ofrece una impresionante panorámica de la hermosa ciudad de San Sebastián y alrededores, el Monte Igueldo se convierte pronto en visita obligada para naturales y foráneos.

Con objeto de facilitar el acceso al espléndido casino-restaurante levantado junto al Torreón (antiguo faro de leña del siglo XVIII reconvertido en mirador) se construyen la carretera y el funicular.

Inaugurado oficialmente el 25 de Agosto de 1.912 por la Reina Doña María Cristina, el funicular, que mantiene todo el encanto de los días de antaño, recorre una distancia lineal de 312,5 metros a una velocidad de 1,5 metros por segundo, salvando un desnivel real de 151 metros con una pendiente máxima cercana al 60%.
El responsable por su consrucción fue el ingeniero Emilio Huici, trabajando junto con la casa suiza Von Roll, que hizo de mecenas.

La prohibición del juego hace que, a partir de 1.925, la actividad del casino se sustituya por elegantes bailes al tiempo que se introducen las primeras atracciones mecánicas: Montaña Suiza, Río Misterioso, Laberinto y Estanque de Canoas, auténtico germen del actual parque de atracciones y de las que todavía pueden disfrutar nostálgicos y visitantes.

En 1.967, en el solar que ocupara el antiguo casino-restaurante, se construye el hotel Monte Igueldo de 4 estrellas.

La lenta pero imparable metamorfosis del Monte Igueldo sigue su curso intentando aunar tradición y modernidad. Las atracciones originarias conviven con otras actuales que anuncian el futuro más próximo de este lugar, emblemático para los donostiarras e inolvidable para quienes lo visitan que, por encima de todo, busca mantener la esencia de un marco incomparable que, no en vano, ha sido calificado en tantas ocasiones como “LA VISTA MÁS BELLA DEL MUNDO”. (Fuente www.monteigueldo.es)

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