Historia
Donostia etimológicamente proviene de la evolución de la palabra Donebastian (de Done = Santo, y Sebastián). Aunque no sabemos la fecha de su fundación, el primer dato que tenemos es un documento de 1014 años de Sancho el “Mayor de Navarra ", según el cual el monasterio de San Sebastián se pone en manos del abad de Leyre y obispo de Pamplona. Dicho documento será confirmado en 1101 por el rey Pedro Ramírez (Pedro Sánchez I, rey de Navarra y Aragón).
Con la intención de reforzar las fronteras y hacer realidad un viejo sueño, la creación de un puerto para explorar el comercio de la lana y de Navarra y Aragón, y también que este puerto tendría que ser defendido por un recinto amurallado, el navarro monarca Sancho VI decidido aplicar a San Sebastián en 1180, los mismos privilegios (foros) que tan eficazmente utilizados para repoblar Jaca (1135) y Estella (1164).
Los reyes de Castilla en 1248 contarán por primera vez con las fuerzas navales de San Sebastián, que tomarán parte en la destrucción de la flota árabe y el puente de Triana, cuyo resultado fue la rendición de la ciudad de Sevilla. Alfonso VIII jurara os fueros y comienza una larga serie de privilegios otorgados a San Sebastián, que tiende a mantener vivo el tráfico navarro y otros, en una posición privilegiada en el mercado castellano de los operadores Donostiarras. Esta prosperidad es la que inicia una serie de múltiples incendios que ocurren desde 1266, llegando a seis veces para quemar por completo en poco más de dos siglos.
En enero 1489 un incendio redujo a cenizas la ciudad. Este triste suceso ha resultado en la construcción en piedra de todo el pueblo. Este fue el último incendio de la época medieval de San Sebastián. No se produciría otro con una quema total hasta 1813.
Después de la catástrofe de 1489, más que de una reconstrucción de la aldea. Tenemos que hablar de un nuevo estilo de vida en la comunidad Donostiarra. Desde el último cuarto del siglo XV, San Sebastián, de ser un emporio mercantil, pasara, por su estratégica ubicación, a ser plaza militar; y su puerto principal, Pasajes, pasara de ser fundamentalmente comercial, a cumplir las funciones de base naval de la Escuadra Cantábrica, fuerza marítima que mantendrá durante siglos (Hasta el XIX) para luchar contra las escuadras francesas, holandesas e inglesas.
